Pocos motores en la historia del automovilismo tienen un nombre tan icónico como el HEMI. Su nombre proviene de la palabra inglesa hemispherical, que significa “hemisférico”, y hace referencia directa a la forma de la culata del motor, un detalle de ingeniería que lo diferencia radicalmente de otros motores convencionales. Este diseño, que hoy forma parte del ADN de RAM y Dodge, se convirtió en un símbolo de potencia, rendimiento y sonido inconfundible.
El motor V8 HEMI 5.7 litros, como el que equipa a la RAM 1500, se distingue porque sus cámaras de combustión tienen una forma semicircular. A diferencia de una cámara plana tradicional, el diseño hemisférico permite mejorar el flujo de aire y la mezcla de combustible, ya que la forma de “media esfera” facilita el ingreso del aire por una válvula y la salida de los gases de escape por otra, sin obstrucciones. En términos simples, el aire entra y sale de manera más eficiente, lo que significa más potencia con la misma cantidad de cilindrada.
Cada cilindro en un motor HEMI generalmente cuenta con dos válvulas: una de admisión y una de escape, aunque algunas versiones más modernas han incorporado cuatro válvulas por cilindro para mejorar aún más el flujo y la eficiencia. La clave, sin embargo, sigue siendo la forma de la cámara, que maximiza el espacio para las válvulas y la propagación del fuego durante la combustión. Esto se traduce en una explosión más uniforme y potente, y por ende, en una entrega de torque mucho más contundente.
El V8 HEMI 5.7 litros actual produce del orden de 395 caballos de fuerza y 555 Nm de torque, cifras impresionantes para un motor atmosférico, sin asistencia de turbo ni compresor. Su respuesta inmediata al acelerador y su sonido profundo y metálico lo han convertido en uno de los motores más amados por los fanáticos de las pickups potentes y los muscle cars.
El diseño hemisférico no es nuevo. Se utilizó por primera vez en la década de 1950, y rápidamente ganó fama en las pistas de NASCAR y drag racing. Su rendimiento superior y su capacidad para soportar altas revoluciones lo hicieron un favorito tanto en competencias como en autos de calle. Sin embargo, debido a regulaciones ambientales y eficiencia de combustible, RAM y Dodge habían anunciado hace algunos años que dejarían de producir el V8 HEMI, apostando por motores más pequeños o electrificados.
La reacción del público fue inmediata. Los fanáticos de la marca hicieron sentir su voz, y el HEMI, lejos de desaparecer, volvió a ser parte del catálogo. Esta insistencia del mercado mostró que más allá de los números o las nuevas tecnologías, el HEMI representa una identidad emocional: el rugido de un motor grande, con carácter, fuerza y herencia.
En la actualidad, el motor HEMI sigue siendo uno de los motores V8 más respetados del mundo, tanto por su durabilidad como por su facilidad para modificar y mejorar. Su arquitectura permite obtener fácilmente más de 500 o 600 caballos de fuerza con ajustes en admisión, escape y gestión electrónica. Por eso, sigue siendo la base de motores legendarios como el 6.2 Supercharged Hellcat o el 6.4 HEMI de alto desempeño.
En un mundo donde los motores eléctricos están ganando terreno, el HEMI resiste como un emblema de una época dorada del automovilismo. No es solo un motor: es una pieza de historia, una obra de ingeniería y un símbolo de potencia que marcó generaciones.






